UNA TRADICIÓN

QUE SE ARMA, SE ASA

Y SE VOLTEA

EL ORIGEN DE LA AREPA

En latinoamérica las arepas se conocen con diferentes nombres según la región y además varían las texturas, procesos, tipos de maíz y sabores.

Si nos devolvemos en el tiempo, cuando Cristóbal Colón regresó de su primer viaje, llevó a España el descubrimiento de la preparación de la arepa, gesticulando ante los reyes explicó con dos mazorcas en la mano la manera como las mujeres machacaban los granos para convertirlos en una redonda masa, que puesta sobre un plato de barro encima de las brasas, terminaba convertida en un bocado muy consumido por todo los nativos.

La arepa no tiene una categoría específica dentro de la cocina, pero si la tratamos de ubicar, podríamos decir que pertenece a esos procesos en los que la mano de quien la cocina, su intuición y conocimiento proponen cantidades, humedades, grosores y formas de amasar, de tomar con los dedos y de girar la masa.

EL MAÍZ

Una historia con variedad y sabor

El territorio latinoamericano, desde la época prehispánica, ha sido clave importante para el desarrollo del maíz. Las características ambientales, socioculturales y tecnológicas presentes en el territorio han generado condiciones para el desarrollo de variedades, razas, ecotipos nativos de maíz e híbridos, que se han adaptado a condiciones climáticas, plagas, enfermedades y disponibilidad de agua. Por esta razón, se ha cultivado maíz en casi todas las regiones geográficas, pero con mayor intensidad en las tierras bajas tropicales del Caribe y el clima variado de la región Andina, lo que lo ha transformado en un alimento indispensable, ya que de él se producen las arepas y otras deliciosas recetas, como las harinas, entre otras.

La historia de la arepa se seguirá escribiendo a mano por mucho tiempo, por eso te invitamos a celebrar el sabor de tu región con Doñarepa.